Los guisantes congelados son el mejor invento del mundo
Los guisantes congelados son el mejor invento del mundo.

Garbanzos, guisantes, menta y huevo

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Una receta rapidísima que une dos legumbres diferentes, perfectamente complementarias. Un toque de menta fresca, algo de ajo, aceite y vinagre suave y un huevo como colofón redondean la propuesta.

¿Es posible juntar dos legumbres en un mismo plato con un par de ingredientes más, que todo se prepare en menos de 10 minutos, que sea muy económico y que además el resultado no solo no parezca comida de posguerra, sino que sea apetitoso, fresco y lleno de sabor? Si teníais alguna duda, desaparecerá si probáis este primero que nació como plato único vegetariano dominguero después de un sábado en el que tuvimos invitados preparé una pierna de cordero.

Cocinar esta pieza sobre láminas de patatas, cebollas y boniatos que recojan sus jugos, y acompañarla en la mesa con guisantes mezclados con menta, un poco de miel y vinagre me parece una de las mejores maneras de preparar comida para muchos sin dejarte la energía vital en el intento. Pero los excedentes de menta fresca que quedan en la nevera, cuando me llaman a preparar algún plato rápido con ella para que no acabe languideciendo y en la basura, también me han dado muchas alegrías: la última, esta combinación simple, completa y rapidísima de dos legumbres tan diferentes como complementarias.

Aunque los guisantes sean leguminosas como los garbanzos, el hecho de que tomemos unos frescos y otros secos hace que adopten roles completamente diferentes en una receta. En este caso el guisante -aunque sea congelado, lo importante es que sea de buena calidad y no esté sobrecocinado- aporta un sabor herbal y una textura ligera. Los garbanzos quedan mantecosos y enteros: en mi caso son pedrosillanos, cocidos y refrigerados, los compro en Bonarea y son un básico en casa por su versatilidad. El ajo, la menta, el aceite y el vinagre le ponen lo suyo a la fiesta del sabor, mientras la yema del huevo aporta un extra de salsa al conjunto.

Dificultad

Pim, pam, pum.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 400 g de garbanzos cocidos
  • 800 g de guisantes congelados (de buena calidad)
  • Ajo al gusto (yo usé 5 dientes)
  • Dos ramas de menta fresca
  • 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (y un poco más para los huevos)
  • Un chorro generoso de vinagre de manzana (yo usé 4 cucharadas)
  • 4 huevos (si puede ser, de gallinas felices)
  • Sal
  • Pimienta

Preparación

  1. Llevar a ebullición dos litros de agua generosamente salada. Añadir los 800 g de guisantes todavía congelados, esperar a que el agua vuelva a hervir, contar tres minutos a partir de ese momento y escurrir los guisantes, pasándolos rápidamente a un bol con agua helada para cortar la cocción y, posteriormente, escurrirlos.
  2. Mientras, pelar los ajos y cortarlos en láminas finas. Pasarlos a una sartén grande con el aceite, a fuego medio. Cuando empiecen a dorarse, añadir los garbanzos y la menta -reservando las hojas más tiernas para adornar-, sal, pimienta y el vinagre y saltear el conjunto un par de minutos.
  3. Añadir los guisantes bien escurridos, subir el aceite y dar vueltas un minuto más. Servir con un huevo -si puede ser, de gallina feliz- frito o a la plancha por encima, un poco de sal, pimienta y las hojas más tiernas de la menta picadas.

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